Q&A, o cómo Mitsuru Adachi regresó a España

Los fans de Adachi están de enhorabuena‘, se podía leer en medios especializados de noticias, cada vez que el maestro empezaba una nueva serie en Japón. ‘Pues no, mire usted‘, pensaba yo. Los fans españoles de Adachi no están de enhorabuena. Llevan mucho tiempo sin estarlo, de hecho. Año tras año, se han visto relegados a mirar en su estantería y ver únicamente los trece tomos que podemos disfrutar de este autor en nuestro idioma. Once corresponden a la imprescindible Touch (Bateadores), y dos a la inconclusa (en nustro país, por supuesto) serie de historias cortas Short Program. Para más inri, si cabe, ambas obras de mano de una editorial extinta hace tiempo: Otakuland. Sin embargo, en un momento donde parecía imposible una licencia de este estilo, ahí estaba Panini Cómics para alegrarnos a todos los pro Adachi. Cuando las más grandes editoriales de manga apostaban por series ecchi, Panini apostaba por los más de 40 años de experiencia de Mitsuru Adachi. ¿Puede hoy en día triunfar un manga que no enseña, sino que sugiere? ¿Será bien recibida una historia de amor en la que su principal atractivo es la tranquilidad y sosiego con la que se lleva la obra? Para iniciar la reseña, qué mejor que estas palabras del autor: “Sean bienvenidos a una historia de amor y paciencia.” Esto, damas y caballeros, es Q&A.

Q&A narra la historia de Atsushi Ando, un chico de 15 años que está apunto de entrar en el instituto. Él y su familia han tenido que regresar a la cuidad donde perdieron a su hermano mayor en un accidente de tráfico, el mismo sitio donde vive la chica que le gusta: Yuho Maezawa. Es entonces cuando Hisashi, hermano mayor de Atsushi, aparece en casa en forma de espíritu, de tal forma que sólo él y su perro pueden verlo. A partir de ahora, a Atsushi no le quedará más remedio que lidiar con las travesuras de su hermano y apañárselas para salir airoso de ellas, tanto en casa como en la escuela.

Para los poco fans de Adachi, a priori, os puede parecer un argumento simple. Ciertamente, sus historias no son grandes argumentalmente hablando, ni tampoco enreversadas; no lo necesitan. Sin embargo, son capaces de llegar a lugares donde ningún otro autor se acerca siquiera. Cada pequeña historia es como un dulce para el corazón, donde, en apenas unos instantes, puedes pasar de la alegría a la tristeza, o de la risa a la melancolía; esa es su magia. En Q&A también podremos encontrarnos fácilmente con todas estas sensaciones, sobre todo si se siente una determinada empatía por los personajes (algo bastante fácil, teniendo en cuenta las situaciones tan cotidianas que se nos presentan). La fuerte personalidad de Yuho y sus caras de enfado hacen que sintamos algo de pena por Atsushi y sus continuas pifias, de las cuales, su hermano Hisashi (apodado Q, de ahí el nombre del manga) es culpable en múltiples ocasiones. Este gag se repite a lo largo del manga, por lo que el cúmulo de sensaciones transmitidas llega a ser importante. Sin embargo, y al contrario de lo que pueda parecer, nunca se convertirá en algo repetitivo. Es más, y evocando a las palabras de Raúl Izquierdo en el artículo que precede al tomo: ‘Adachi vuelve a hacer lo de siempre. ¡Y nos encanta!’
Su estilo de dibujo permanece prácticamente intacto con respecto al que usaba en los 80 con Touch, algo que, apuesto, gustará mucho a sus fans. Adachi tampoco necesita un dibujo detallado para transmitir todas esas sensaciones; de hecho, todo lo contrario: es un reflejo de la simpleza y lo cotidiano de sus historias; seguramente, si su estilo fuese diferente, también éstas lo serían.

Por todo lo demás, Q&A mantiene toda la esencia de Mitsuru Adachi a lo largo de sus páginas. Ahora mismo, es la mejor opción a tener en cuenta si queremos empezar a leer algo de este autor, ya que Touch sólo puede encontrarse completa en un pack a 66€, y Short Program podría considerarse un añadido para que sus fans puedan disfrutar de sus historias cortas. Esperemos que a Panini le funcione bien la licencia y podamos ver publicadas más obras de este grandísimo autor, que, con sus más de 40 años de carrera, está por encima de otros grandes del género como Rumiko Takahashi o Izumi Matsumoto.

Escrito originalmente en Zona Negativa el 21 de noviembre de 2011.

Publicado el 16 enero, 2012 en Artículos, Manga, Reseñas. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muy de acuerdo contigo. Historias que no son nada del otro mundo pero que gracias al dibujo, los personajes y a la forma de contarla, Q&A, y todas las obras del autor, cuentan con una “magia” que nos atrapa a muchos.

    Contentísimo estoy de la licencia. Leí hace un tiempo los primerso capis por scans y me parecieron divertidísimos. Como fan del autor, no podía fallar a su compra. Tengo ya los dos tomos en casa y creo que será de las pocas series que lleve al día este año.

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